sábado, 29 de mayo de 2010

la piramide alimenticia

Reivindicando la importancia del desayuno




Zumo, fruta, mermelada, mantequilla...



huevos, cereales, café con leche



 bollitos, pan, embutidos...




Algunas películas americanas empiezan con la imagen de una gran casa en pleno campo, bajo un cielo gris.
Sin ninguna duda estamos en las primeras horas del día porqué un primer plano nos muestra a la familia que habita la casa; una pareja de adultos y dos niños que están desayunando en la mesa de una  cocina enorme.
De siempre me ha encantado esa escena...
Suena la radio con la voz de un hombre que de manera monótona, da las noticias del día. Anuncia que se avecina una catástrofe de dimensiones colosales, y la familia americana (como si eso pasara todos los días) no tardan en reaccionar ni dos segundos. Rápidamente cargan en su vieja furgoneta algunas pertenencias y se disponen a emprender un largo viaje hacia un lugar más seguro. Con las prisas ni siquiera cierran la puerta de la casa ¿Para qué?.. Es una película y ésta no va de ladrones.
Encima de la mesa ha quedado la leche, los cereales, las tortitas recién hechas con el sirope de arce, el zumo de naranja y la mantequilla de cacahuetes, ¡Qué afición le tienen estos americanos por Dios!.. Menos mal que la madre ha tenido la precaución de llevarse con ella un montón de sadwiches para el camino, ¡Faltaría más!.. El desayuno familiar es sagrado.
Personalmente los días de fiesta también prefiero levantarme temprano. Lo primero que hago es mirar por la ventana para ver que tiempo hace, tomo una ducha y me visto sin prisas; ya tengo que correr bastante los días laborables. Después me doy una vuelta por el jardín o subo a la terraza; me gusta respirar el aire fresco y notar el olor a pinos. Si el día está despejado puedo ver una rayita azúl en el horizonte, es mi querido Mar Mediterráneo. 
Mientras pienso en como me voy a organizar el día, preparo la cafetera  y caliento la leche, para toda la familia. El sábado y el domingo no utilizo el microondas para ello, vierto la leche en un cazo y la hiervo en el fuego, me gusta el sabor qué tiene cuando la llevo hasta el punto de ebullición... ¡Manías mías!
Rebusco en la nevera y saco los huevos, embutidos, mermelada y mantequilla y algún zumo industrial. Aunque en invierno también suelo hacer zumos de naranja natural, porque dispongo en casa de dos naranjos que dan buena cosecha.
El desayuno es, para mi, la mejor comida del día.
Algunas personas no toman nada en casa, suelen salir con la hora justa por las mañanas y no les da tiempo. Eso también es debido a que solemos ir a dormir muy tarde, ¿Por qué?. Pues porqué también cenamos muy tarde.
Habría qué darle un poco más de importancia al desayuno, comer un  tentempié sobre las 13 h. y cenar a las 18 h. Sería lo ideal para poder acostarnos, como muy tarde a las 22 h. Los niños deberían ir a la cama sobre las 20 h. porqué los días laborables hay que madrugar para llegar despiertos y a tiempo a clase. 
Si no se desayuna bien, se llega a las dos de la tarde con ganas de comerse tres platos y repetir el primero. Y luego, si es posible, hacer una buena siesta; cosa que muy pocas personas consiguen llevar a cabo.
Los niños suelen merendar entre las 16.30 y 17.30 aproximadamente, dependiendo del horario escolar que tengan y se suele cenar sobre las 21h. en algunos casos mucho más tarde.
A esa hora los niños están cansados, la jornada es demasiado larga para ellos, y no digamos para los padres.
Oímos hablar de la baja productividad laboral con mucha frecuencia, y qué ésta va ligada a algunos factores externos, estoy convencida que entre ellos se encuentra el de nuestros horarios imposibles.
Así qué, además, también reivindico un cambio de horarios general. Quizá así no nos levantemos estresados, podamos desayunar tranquilamente y con ello gocemos de mejor salud. !Ah! Y a ser posible sin malos augurios... ¿Qué es lo qué les pasa a la emisoras de radio por la mañana, hay premio para la que da la peor noticia?


                              


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viernes, 28 de mayo de 2010

KATALANER









 Soy viajera! Lo puedo afirmar rotundamente, porque desde que tengo uso de razón recuerdo haber viajado y la verdad, le he tomado gusto. Por allí donde voy encuentro a ciudadanos españoles, muchos de ellos catalanes. Algunos son turistas, otros están fuera de nuestro país trabajando, algunos siguiendo a algún amor o aprendiendo el idioma propio del país. Curiosamente en Suecia, existe otro tipo de catalán, un pastelillo el "KATALANER" que significa simplemente "Catalans"
Se pueden adquirir en cualquier pastelería de la ciudad que se precie, especialmente las del centro y sur del país.
He leído en algún sitio que no se sabe el origen de tan delicioso dulce y menos quien tuvo la idea de ponerle ese nombre, sin embargo he conseguido la receta por si os animáis a hacerlos.

Ingredientes: para 20 moldes de aluminio medianos
250 grms de harina
250 grms. de azúcar
1 huevo (sin clara)
125 grms de mantequilla

Para el relleno:
2 huevos (enteros)
1 dl de mermelada de moras o frambuesas
125 grms de mantequilla
250 grms de pasta de almendras
250 azúcar

Para la guarnición:
1 dl de azúcar glass
1 cucharada de leche


Calentad el horno a una temperatura de 175º

Mezclar la harina, el azúcar la mantequilla (en pomada) y la yema de huevo hasta formar una pasta consistente. Dejadla reposar tapada, en la nevera, durante una hora.

Mientras tanto, empezad a preparar la guarnición: deshaced la pasta de almendras, batid suavemente la mantequilla y mezcladlo todo junto con los dos huevos enteros. A continuación forrad con la pasta los moldes de aluminio en forma de pequeñas tarrinas. Ponedle encima un poquito de mermelada y de pasta de almendras y colocadlo en una bandeja de cocción untada con un poquito de aceite. Situad la bandeja en la parte más baja del horno, cuando esté bien caliente, durante 20 minutos. Después dejadlos enfriar. solamente os faltará ponerle por encima un poco más de mermelada.

En el caso que los queráis glasear, mezclad la leche y el azúcar glass y pintadlos por encima. Se pueden conservar durante 4 o 5 días en un lugar fresco.

Advertencia: no he encontrado como hacer la pasta de almendras con los ingredientes aqui indicados, pero por lo que leo parece la base de un mazapán (aunque el mazapán se hace sin mantequilla)

A continuación os indico como hacerlo:
El día de antes: comprad almendras (500 grms) quitadles la cáscara escaldadlas en agua hirviéndo enfriadlas y sacadles la piel; pasarlas por un triturador (que no aplaste, que triture) obtendréis 250 grms de pasta de almendra, la cual debéis mezclar con los 250 grms de azúcar, los dos huevos y la mantequilla; dejadla reposar en la nevera, tapada. Al día siguiente sacarla y dejad que se atempere un poquito para poderla trabajar bien.
Existe en el mercado "polvo de almendras" para hacer "panellets" como sabéis un pastelito muy tradicional en Catalunya; personalmente soy más partidaria de fabricarme la base del mazapán de la manera que os he indicado. Creo que el resultado es mucho más sabroso.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Sin criterio no se puede ir por la vida




Ainsss! pues no. ¿Dónde vas si no sabes lo que quieres, lo que te gusta o lo que necesitas para sentirte a gusto? Cada vez con más frecuencia, busco estar cómoda en las distintas situaciones que me toca vivir. Así, prescindo de los ambiéntes muy ruidosos o insanos; evito el estrés, los malos rollos o las posiciones radicales. Intento rodearme de gente que me quiera y me hago "regalos" a mi misma, frecuentemente.
Uno de esos regalos consiste en ir a comer a algún lugar que me guste mucho, que no solamente destaque por su comida, sino también por su ambiente e incluso por darme el gustazo de visitar el barrio en el que esté ubicado; que eso y el entorno es algo que valoro mucho.
Y en uno de esos restaurantes que suelo frecuentar y aprovechando que ahora es la temporada, se me ocurrió pedir un plato muy típico en Catalunya: las espinacas con pasas y piñones. !Me encantan!
Normalmente, si pides algo (Por lo menos a mi me pasa) deseas que te lo traigan como estas acostumbrada a comerlo, con el mismo sabor o la misma forma de elaboración. Este plato tradicional se elabora con las espinacas muy tiernas, apenas pasadas por la sartén o como mucho, si las hojas están algo más crecidítas de lo normal, se escaldan antes en agua hirviendo.
La preparación es muy sencilla. Se doran en un poquito de aceite de oliva unos piñones y unas pasas, se echan las hojas en crudo (En la sartén van soltando el agua) o también, como digo, justo escaldadas. Una vez hayan perdido la humedad se refríen procurando qué queden al dente.
Bien, pues cual sería mi sorpresa cuando me presentan el plato con una amalgama de hojas de color verde sin forma alguna. Más que verdura parecía el vómito de algún rumiante (?) en serio. Encima de las hojas, sin gracia ninguna, habían los piñones y las pasas...
Si algo me joroba de verdad es que me gasten bromas con la comida; sinceramente. Así que no me hizo ninguna gracia. Miraba mi plato descorazonada, intentando encontrarle alguna explicación a semejante desaguisado (Núnca mejor dicho) ¿Qué es lo que había podido pasar? ¿Tenían un cocinero extranjero que no conocía la comida del país? ¿Quizá las espinacas no eran frescas? ¿Eran los restos de otro plato? uff!!... No, decidí que eso no me lo comía; y llamé al maître.
- Oye! mira, lo siento pero esto es incomible.  He pedido espinacas a la catalana y jamás en mi vida las he visto tan mal cocinadas, parecen...! Parecen un moco, la verdad!
Se hizo un silencio, el hombre me miraba como si no entendiera. Para reafirmar mi opinión le recité de carrerilla, en que se debe fijar uno cuando compra espinacas, como se limpian, como se preparan y como había esperado que me las sirvieran. Sin mediar palabra retiró mi plato y se lo llevó a la cocina. A los 5 minutos salió pidiéndome disculpas.
Me explicó qué las espinacas eran congeladas. Ese día el cocinero jefe no estaba y los pinches de cocina eran los que estaban atendiendo a la clientela. Por lo visto no tenían ni idea de que las espinacas no se hierven (Incluso si son congeladas, van directamente a la sartén o al microondas)... Me dieron ganas de salir corriendo. No entenderé jamás como, a veces, se puede llegar a ser tan poco profesional.

Tortilla de patata y Tortilla de patata poco hecha





Espero que el video os ayude

¡Suerte y a tirarse a la piscina, jeje!










Tortilla de col y judías blancas 





Ignoro si la mezcla compuesta básicamente por huevo batido, condimentada con sal y cocinada en aceite de oliva tiene historia. O si se necesitó tener nociones de física y de química para poseer la habilidad y los conocimientos suficientes para llegar a la conclusión de que uniendo esos ingredientes a otros daría como resultado uno de nuestros platos tradicionales españoles más típicos:

la tortilla de patatas.

Si es cierto que un plato se mide por la cantidad de comensales que lo degustan, quizá también podríamos decir que se encuentra entre los más populares.

¿Hay una receta universal de tortilla de patatas?

Viendo la cantidad de variedades que podemos encontrar en diversos establecimientos e incluso en casas particulares podríamos decir que no, que más bien cada maestro tiene su librillo, pero si hay unas normas básicas que es necesario tener en cuenta, como por ejemplo:

Ingredientes para una tortilla para 4 personas

 6 huevos medianos muy frescos, a temperatura ambiente
300 de patatas de buena calidad (tipo kennebec)
Aceite de oliva
 1 cebolla pequeña (opcional, pero casi todo el mundo le pone)
Sal


Pelad las patatas y las cebollas. Lavad las patatas y quitadles cualquier parte oscura que tengan; secadlas bien, y cortadlas como veis en la fotografía, a trozos ni muy delgados ni muy gordos.
Condimentadlas con sal.



En una sartén refractaria o que no se pegue, Pochad en abundante aceite de oliva las patatas y las cebollas.

En éste paso, al echar las patatas en la sartén, el aceite debe estar tibio puesto que queremos que se vayan ablandando lentamente no freírlas.



Las podéis pochar a gusto de cada uno, dejándolas enteras o picándolas con una espátula de madera para que se vayan deshaciendo. Cuando estén blandas, escurrir el aceite sobrante.

De nuevo poned dos o tres cucharadas de aceite en la sartén y a fuego medio echad el huevo bien batido condimentado con un poco de sal



En éste paso el aceite debe estar a temperatura media, como he dicho, pero una vez hayamos echado el huevo, bajadla al mínimo de nuevo. Hay que evitar a toda costa que se nos queme. 
Ahora es el momento de armaros de paciencia dejad que cuaje lentamente. Con una espátula de madera retirad los bordes un poco e inclinad ligeramente la sartén para que el huevo vaya penetrando por todo el diámetro de la misma y se vaya cuajando por un igual. También podéis abrir camino en el medio de la mezcla para que el huevo del interior vaya tomando contacto con el aceite del fondo.

Si la queréis muy hecha, no le déis la vuelta hasta que no la veáis practicamente cuajada por arriba. Solo os quedará Terminar de cocinarla 2 o 3 minutos por el reverso.


Si por el contrario la queréis poco hecha, seguid el mismo procedimiento pero antes de que el centro cuaje del todo, o sea cuando la veáis semi líquida (pero con los bordes cuajados), dadle la vuelta con un plato algo superior al diámetro de la sartén, y cuajarla del revés 1 o 2 minutos escasos. Apagad el fuego. Con el propio calor os quedará perfectamente jugosa.


Se puede hacer del tamaño qué más os guste. Si la queréis hacer de dos dedos de grosor o más, tened en cuenta que el fuego debe estar muy bajito, la sartén un poco más alta y tener mucha paciencia, puesto que se debe echar el huevo poco a poco a medida éste vaya cuajando.


Ejemplo de tortilla muy poco hecha, con el jugo que suelta la cebolla.


Tortilla de patata, cebolla y calabacín de textura jugosa.



Para hacer esta tortilla de patata, calabacín y cebolla tierna he empleado una patata harinosa, eso ha hecho que ésta absorba el líquido de las hortalizas y se vea menos jugosa, aunque está igual de esponjosa.


Esta tortilla la podéis hacer con espinaca fresca o congelada. Es importante que le quitéis toda la humedad antes de hacerla en tortilla. Para ello, hacer un sofrito de cebolla y añadir en él la espinaca escaldada y bien escurrida. Saltearla unos minutos y ya estará lista lista para mezclar con el huevo.

Como véis yo pico poco la patata, me gusta hacer tortillas con las hortalizas algo enteras, pero eso es lo de menos lo importante es que la mezcla os quede proporcionada.

Hay versiones de tortilla a las al huevo le añaden, leche, levadura,    avecrem, hierbas aromáticas etc... 
Pero lo más importante de todo es elegir productos frescos, un buen aceite y una buena sartén.



Tortilla de camagrocs (Clicar encima de la foto)






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martes, 25 de mayo de 2010

Clafoutis de cerezas



Ingredientes

500 grms. de cerezas 
140 grms. de azúcar
4 huevos
80 grms. de harina de repostería
250 ml. de leche de leche
60 grms. de mantequilla
Esencia de vainilla
Sal

Para hacer esta tarta las cerezas deben estar en su punto de maduración.
Quitar los rabitos a las cerezas, lavar y secar bien. 
Ponerlas en un cuenco espolvoreadas con 40 grms. de azúcar y reservar.
Precalentar el horno a 180º.
Batir los huevos enteros junto con el azúcar. Añadir poco a poco, la harina, la mitad de la mantequilla fundida, la esencia de vainilla y la pizca de sal. Batir de nuevo hasta que los ingredientes estén bien integrados y reservar 30 minutos.
Untar el molde con mantequilla, vierte en él las cerezas y a continuación la masa. Corta la mantequilla a trocitos y repártela por toda la superficie.
Cuécelo durante 30/40 minutos.
Pincha la superficie para ver si está cocido, si ves que se dora por fuera y por dentro sigue líquido, tapa la superficie con papel de aluminio para evitar que se queme y hornealo unos minutos más.




Antes de servir deja que se enfrie. Una vez frío, si lo deseas, puedes espolvorearlo con un poco de azúcar glass por encima.






lunes, 24 de mayo de 2010

Sopa de pollo


  


Para hacer una sopa de pollo casera no se necesitan muchos ingredientes con una carcasa y una selección de hierbas aromáticas y alguna hortaliza tenéis más que suficiente.

Ingredientes para 4 personas

1 Carcasa de pollo
2 zanahorias
1 rama de apio grande
1 chirivia (O un trozo si es muy grande)
1 nabo
1 puerro
1 cebolla
1 1/4 l. de agua
50 grms de fideos finos de pasta
Sal

Poner la olla con todos los ingredientes a fuego lento durante 3/4 de hora, contando desde el momento que empieza a hervir. Colar.
En la misma olla verter el caldo, llevar a ebullición y echar los fideos dentro. Tapar y dejar reposar 5 minutos.
Mientras tanto hacer un picadillo con la carne de la carcasa y las zanahorias, añadir a la sopa y servir muy caliente.



sábado, 22 de mayo de 2010

El tradicional "Aplec" del caracol en Lérida




Estas preciosas fotografías no son mias, las tomé prestadas de internet, como apoyo a la explicación de la Fiesta del caracol que se celebra anualmente en Lérida.



Las fiestas populares, con frecuencia, se celebran alrededor de una mesa. Muchas veces el protagonista es un plato o una bebida en concreto. En este caso en el Aplec de Lérida del mes de Mayo de cada año, se consumen caracoles  preparados de todas las formas posibles. Se pueden pedir en casi todos los bares y restaurantes de la ciudad e incluso en algunos municipios se hacen "caracoladas" populares.
La forma más conocida es "a la llauna", o sea cocinados en fuego de leña sobre planchas metálicas y aliñados con "all i oli" o una vinagreta. También se pueden degustar en cazuela, a la gormanda, a la brutesca... Hay peparaciones para todos los gustos.
Os incluyo una de las recetas más populares por si os animáis.

Caracoles guisados con tomate y jamón.

Ingredientes:
2 kg de caracoles
3/4 kg de tomate muy maduro 
1 cebolla mediana
Jamón del país a taquitos
Guindilla
Aceite de oliva
Caldo de carne o caldo de los caracoles (opcional)
Sal
Ramita de tomillo o laurel

Lo primero que hay que tener en cuenta es que hay que "curar" a los caracoles, así que por lo menos los tendremos colgados una semana sin comer nada; a menos que los compréis claro, en ese caso se pueden cocinar casi, el mismo día o corremos el riesgo que se nos mueran por inercia. En fin, lo dicho. Si los cogéis vosotros directamente del campo a dejarlos una semana sin comer, si no es así, a la olla inmediatamente.
Pero antes de eso, hay que lavarlos bien para sacarles toda la baba, o la mayor parte de ella.
Los pondremos en un recipiente grande cubiertos de agua, un puñado de sal y un buen chorro de vinagre y esperaremos hasta que vayan saliendo poco a poco de la cascara. Eso también nos servirá para ir seleccionando, el que esté muerto hay que desecharlo.
Con cuatro o cinco lavadas tendréis suficiente y cambios de agua ya habrá suficiente. Reservadlos en algún recipiente que se pueda tapar, esos bichos no son tan lentos como dicen y a la que os descuidéis se os escaparán.
Poned el agua a hervir (unos dos litros) con sal y una ramita de tomillo o laurel. Introducid los caracoles cuando el agua empiece a calentarse. Observaréis que cuando los caracoles notan el calor van saliendo por si mismos de las cascaras. Dejad que hiervan a fuego medio hasta que estén tiernos.
Poned aceite de oliva en una cazuela,echad un par de guindillas cortaditas, sofreíd y reservar. Sofreíd el jamón a taquitos, retiradlos y reservadlos. En el mismo aceite sofreid la cebolla cortadita fina y dejad que se dore, a continuación echad el tomate. Si éste es natural, previamente lo peláis y lo trituráis. Dejadlo que se sofria y en la mitad de cocción más o menos echad los caracoles y el jamón. Dejad que todo el conjunto se acabe de hacer hasta que practicamente el tomate se os pegue en la cascara. eso os asegurará el máximo de sabor.
Si quereis hacer una salsita más jugosa con el tomate, podéis ponerle un poco del agua de haberlos hervido o bien, como hago en casa, que le añado un caldo hecho con hueso de jamón, le da un sabor extraordinario.


Nota: Para utilizar tomate natural; escaldad el tomate en agua hirviendo, de esa manera la piel saldrá más facilmente.

El caldo de jamón se hace con los huesos del jamón; al que se le puede añadir alguna hortaliza como zanahoria o cebolla, se enfria y cuela y ya estará listo para usar.

viernes, 21 de mayo de 2010

Patatas con bogavante



Gastronómicamente hablando, el bogavante posee una carne muy apreciada tanto por su textura como por su inconfundible sabor.
Puede ser cocinado de diversas maneras, siendo las más habituales las preparaciones a la plancha después de haberlo abierto a lo largo en dos mitades iguales.
Otra receta tipicamente marinera, para disfrutar del bogavante, es el
Arroz con bogavante, o bien las Patatas con bogavante.
Esta receta la podéis hacer con la misma base de sofrito que la del arroz, pero cambiando éste por 1 kg. de patatas harinosas, qué debéis echar al caldo cuando éste hierva. 
Procurar cortar las patatas con un crujido para facilitar que suelten la harina mientras se cocinan.
Se condimenta además con una hoja de laurel y 4 o 5 clavos de especia y se cocina a fuego lento.





Con un ligero cambio de productos pero con el mismo sofrito de hortalizas y el mismo fumet de pescado que lleva la preparación del Arroz con bogavante  se puede hacer este delicioso plato.





Espaguetis carbonara, un clásico




Los espaguetis carbonara los comí en Roma sin nata. Iban cocinados con beicon natural curado, cortado a trocitos, y pasado por la sartén. El beicon iba impregnado, por su exterior, de pimienta negra que le daba al plato un toque muy aromático. El huevo batido parecía que lo hubieran cuajado directamente en la sarten junto con los espaguetis (cocinados al dente) y el beicon previamente sofrito. Ya venía condimentado con el queso rallado (picorino) mezclado. Se sirven bien calientes.


También se pueden hacer con nata, aunque a mi personalmente me gustan más con crème fraîche. Si no la tenéis a mano recomiendo la nata de montar, mejor que la de cocinar, porque espesa un poco más y a mi modo de ver la salsa queda mejor.

Ingredientes para 4 personas
500 grms. de espaguetis
Panceta curada con envoltura de pimienta negra (1 loncha por persona)
4/6 huevos grandes
Nata o crème fraîche (1 bric)
Sal
Aceite de oliva
2 paquetes de queso rallado picorino o grana padano, pequeños.


Hervir los espaguetis según el fabricante y pasar por agua fría. Reservar.
Cortar la panceta a trocitos pequeños y sofreír, en una cazuela, hasta que esté dorada. Reservar en la cazuela
Disolver en la nata las yemas de huevo. Echar la nata y las yemas disueltas en la cazuela donde teníamos reservada la panceta, remover sin parar, a fuego lento, hasta que estén semi cuajadas. Echar el queso rallado poco a poco, debe tener una textura cremosa. Remover. Rectificar de sal (cuidado la panceta y el queso llevan) y echar los espaguetis. La salsa se debe pegar a ellos sin escurrirse.
Remover para que se impregnen bien y servir calientes, acompañados por el resto de queso, servido en un cuenco a parte.



Ahorrar en el supermercado no es prescindir de nada









Si tenemos en cuenta que alimentarnos es una necesidad y uno de los dispendios mayores dentro del presupuesto mensual; no escatimaremos esfuerzos en sacar el mayor provecho posible de semejante gasto. Hay que organizarse y para ello nada mejor que confeccionar una lista, y si me apuráis mucho hasta os diría que organizarais un menú semanal; de esta manera, además de que ahorrareis tiempo a la hora de hacer la compra (iréis con menos frecuencia a la tienda) sabréis casi con exactitud que cantidad de dinero debéis destinar para comer.
Otro detalle importante es procurar adquirir productos de temporada y de la propia tierra, tendrán menos tiempo de conservación en nevera y estarán mejor de precio.
Comprar a principios de semana también supone un ahorro, los hipermercados los viernes, sábados y domingos (en las comunidades que están abiertos ese día) suben precios estratégicamente.
Algunas veces, vamos a los envasados, sobre todo en productos cárnicos, por comodidad. Es importante fijaros en el etiquetaje, precio, precio por quilo, procedencia y fecha de caducidad. Una carne que viene de otro continente, por ejemplo, no nos engañemos, es una carne congelada o con algún tipo de conservante. Normalmente cuando hay alguna oferta se anuncia encima del mostrador de la carnicería; valorad si os puede salir a cuenta llevaros una pieza entera de carne,
sea conejo, costillas de cerdo, cordero, pollo, ternera a quilos etc…
Os podéis encontrar con la dificultad de tenerlo que despiezar vosotros mismos, pero os aseguro que no es difícil teniendo las herramientas adecuadas, quizá al principio queráis cortar un lomo para rebozar y lo tengáis que hacer en tomate, o de un pollo solo os salgan tres cuartos en lugar de cuatro, pero eso es como todo solo es necesario algo de practica.
Las calidades a elegir dependerán un poco del presupuesto de cada uno, pero yo sostengo que alimentarse bien no es caro.
Tened cuidado en las grandes superficies con los envases ahorro, no siempre comprar más cantidad es más barato. Con frecuencia he visto como, por ejemplo, la botella de aceite de 2 litros salía más cara que adquiriendo dos botellas de 1 litro. Lo mismo con la pasta, el detergente, papel higiénico etc… Fijaros también en los packs a veces son más caros que tres latas individuales, sino lo apreciáis a simple vista fijaros simplemente en la cantidad de producto que contiene cada lata. Los artículos que os ponen a mano como “ofertas del día” con frecuencia son más caros que algún otro similar de las estanterías interiores; quizá estos no tienen tanta aceptación por parte del cliente por ser más caros o por tener próxima la fecha de caducidad. Son una excepción las promociones.
Los hipermercados suelen sostener el espacio destinado a frutas y verduras para dar un mayor servicio al cliente, pero es uno de los productos que les supone más perdidas, (junto con la pescadería y carnicería) por lo tanto suelen tener los precios más altos y en algunas ocasiones peor calidad que en las fruterías de barrio.
Cuando empezaron a establecerse los grandes “trust” de alimentación en España, nos ofrecían la mayor oferta en productos alimenticios del país y de fuera de éste, recogida en una sola superficie. Poco a poco esa oferta ha ido disminuyendo, e incluso se puede decir que hay algunas grandes marcas que han desaparecido casi completamente de sus expositores. Eso es debido a la presión que ejercen los hipermercados sobre los precios al consumo. Algunos fabricantes han optado por producir una segunda marca antes que bajar la calidad o el precio.
Por todo el país se han abierto tiendas especializadas en charcutería, quesos, vinos, pasta, (especialidades de Buitoni, o las de la Gallo, por ejemplo) y delicatessen en general que ofrecen muchos de los productos desaparecidos de los hiper.
Hoy en día comprar en una gran superficie no garantiza un mejor precio en todos los productos ni una mayor calidad. Nos ofrecen comodidad y ahorro de tiempo.
Debemos fijarnos en el precio de los productos básicos y los de mayor consumo y tener cuidado con los de los extras. Por lo general los primeros mantienen un equilibrio y no suelen oscilar mucho; los segundos son los que más se disparan debido a las grandes diferencias de calidades que existen en el mercado. Hay cadenas en dónde se pueden adquirir productos de los denominados "gama blanca" con una calidad aceptable. Estos sirven de reclamo. Tenedlo en cuenta cuando hagais la compra, pues de nada sirve ahorrar en una docena de productos y pagar más por los veinticinco restantes.


La tienda de barrio



No sé si os habrá pasado alguna vez, pero cuando voy a la pollería del barrio y tengo delante de mi una clienta que compra un pollo al que le quiere sacar el máximo rendimiento no puedo dejar de pensar, que por culpa de esa demanda, yo estoy pagando el doble de lo que debería pagar. Con frecuencia oímos pedir, "Quítame la carcanada y las alas para el caldo, las pechugas me las haces para rebozar y las piernas me las abres para hacer a la plancha” ¿Tenéis idea de las horas que pierde el pollero en atender esos pedidos? En fin...
Es cierto que a los pequeños comercios no les queda más remedio que acceder a esas peticiones si quieren competir con las grandes superficies, pero a un precio que pagamos todos los consumidores.
 El precio por quilo del producto, en esas tiendas de barrio, ya está calculado para preveer todas las posibles demandas, con lo cual, en esos establecimiéntos no te sale a cuenta llevarte la pieza entera como pasa en las grandes superficies.
Hoy en día ya hay hipermercados que envasan al "Detall" o sea a capricho de cada uno, incluso en cantidades pequeñas y a precios muy competitivos. Puedes comprar pechugas hechas filetes y muslos deshuesados, alas, carcasas, y pollo troceado para guisar.
Sigue primando entre el público la calidad, la atención personalizada, y la proximidad, así como la especialización de productos artesanales, como son las albóndigas, croquetas, hamburguesas o redondos de pollo, o cualquier otro producto relacionado con él. Supongo que por esa razón  pagamos más por el mismo producto en nuestra tienda habitual.

Arroz con aceite/Arròs amb oli





Un sencillo y cremoso arroz condimentado con un buen chorro de aceite de oliva, 4 ajos a láminas, abundante perejil fresco y sal, que me trae recuerdos de mi niñez.
Después de haber tenido algún empacho, por comer lo que no debíamos, mi madre nos solía cocinar este arroz. Por esa razón durante muchos años no contemplé incluir este plato en las comidas diarias sino que lo tenía reservado para días en que apetece comer algo más suave.
En una ocasión quedé gratamente sorprendida al verlo como guarnición de una carne con salsa que me sirvieron en un restaurante.




Para hacer dos platos se necesita: 1/2 vaso de arroz y dos medidas del mismo vaso de agua.

Poner en una cazuela el agua junto con los ajos, el aceite, el perejil y la sal. Echar el arroz cuando el agua hierba.
 Se debe cocer a fuego lento, removiendo frecuentemente para que no se pegue al fondo de la cazuela



Se puede usar también para hacer arroz estilo "A la cubana" o como guarnición en platos de carne con salsa.








miércoles, 19 de mayo de 2010

Macarrones con tomate


La pasta es un plato sano y sencillo que bien aderezado puede ser un verdadero lujo.

Ingredientes para 4 personas
300 grms. de macarrones
1 bote de tomate triturado de 1 kg.
Perejil fresco
Orégano fresco
Queso rallado
Vinagre 
Azúcar
Pimienta negra de molinillo
Aceite de oliva
Sal



Hervir la pasta en abundante agua hirviendo con sal según las instrucciones del fabricante.

 Condimentar el tomate con un chorrito de vinagre, sal, media cucharadita de azúcar y perejil picado. Sofreírlo en una sartén con aceite de oliva, hasta que al pasar una espátula de madera se os haga camino y aflore el aceite. Añadirle orégano fresco y reservarlo.



Escurrir la pasta e introducirla inmediatamente en el tomate


Condimentar con pimienta negra, mezclar y servir caliente con queso rallado.

Advertencia: Si añadís la pasta a la salsa inmediatamente después de haberla cocido no es necesario pasarla por agua fría.




Sofrito


El sofrito está terminado cuando con una espátula de madera podemos hacer camino en el fondo de la cazuela.


La cebolla siempre debe estar bien hecha.








AFICIÓN A LA COCINA SIEMPRE HE TENIDO:  recuerdo que de niña intentaba preparar platos en mi cocina de juguete.  Le cogía a mi madre salchichas de la nevera, las cortaba a trocitos pequeños, ponía un poco de aceite en una sartén en miniatura y las freía usando una vela a modo de lumbre. Desde luego imaginación no me faltaba.
Aun no sé muy bien si he entrado siquiera a dominar el tema lo que si os digo es que estoy en ello.
En cualquier caso cocinar no es difícil, sobre todo por la cantidad de información que hay y por la facilidad que tenemos hoy en día de encontrar muchos productos medio preparados o pre cocinados (ese es un tema que trataré más adelante). Por muy mal que se nos pueda dar a poco que una se esfuerce se consiguen buenos resultados.
Pero hay platos que requieren algo más que información, requieren dominar una cierta técnica, como es hacer un buen sofrito, base de muchos platos de la cocina española.
Un buen sofrito determina el color y el sabor final de cualquier plato que se precie, así que hay que tratarlo con mucho mimo.
Los ingredientes fundamentales suelen ser la cebolla y el tomate, a los que se les puede añadir otras hortalizas, especias, ajo, hierbas aromáticas, vino... Pero lo fundamental es que esté bien hecho, es decir que no quede ningún componente crudo.

INGREDIENTES PRINCIPALES EN SU COMPOSICIÓN:

ACEITE:  elegir un aceite de oliva suave.

CEBOLLA:  se puede cortar a trocitos pequeños (brunoise) o rallar. Si la trituráis con el robot, no tiréis el agua ponedla en la cazuela y dejad que se evapore, a partir de ahí empezará a freírse.
Yo suelo utilizar varios tipos de cebollas, depende de la preparación. Para hacerla confitada, por ejemplo, uso una cebolla fina, que no pique, para guisar una más consistente, con menos agua. Para ensaladas utilizo la cebolleta fresca.

LOS PIMIENTOS:  Pueden ser rojos, verdes o amarillos.
En algunos sofritos se usan tipos de pimientos secos, como pueden ser las ñoras o el pimiento choricero. A veces también en polvo, como es el caso del pimentón.
Los pimientos frescos, también cortados en brunoise, (pequeñitos) hay que echarlos a continuación de la cebolla cuando ésta ya se vea transparente. El pimiento es de carne más consistente que la cebolla, por lo tanto es mejor cocinarlo a fuego, tapar el recipiente y dejar que se poche lentamente para que suelte todo su jugo.

EL TOMATE: El ideal es un tomate fresco de la huerta, en su punto óptimo de madurez, triturado o rallado.
Para hacer algunas salsas es conveniente quitarles las semillas. En el supermercado se encuentra tomate de bote de bastante calidad, siempre que no tengáis a mano uno casero también os servirán.
El que mejor resultado da es el que viene envasado "entero" o a "trozos", es mucho mejor que el "triturado" porque contiene menos agua. Para utilizarlo hay que escurrir y trocear, claro.
En cada paso se tienen que pochar y luego freír todos los ingredientes para que suelten todo su jugo y en el fondo se pueda formar el "tostado" que necesitamos (repito), para dar color y sabor al sofrito.
El tomate no va a ser menos, por lo tanto paciencia, es una base que se tiene que hacer con tiempo y a fuego lento. Así que procuraremos que pierda toda el agua durante la cocción. Podemos considerar que está "hecho" cuando haciendo una raya con una espátula de madera en la salsa, en el fondo de la cazuela se nos haga camino y a la vez se nos empiece a pegar sin quemarse. ¿Me explico?

El sofrito se puede condimentar con lo que más os guste pimienta, guindilla, ajo, picadas de frutos secos, otras especias...

Si queréis añadir ajo y perejil, hacedlo después de haber sofrito bien la cebolla. Dejad que se dore bien y a continuación añadid el tomate. Debéis tener cuidado para que el ajo no se queme porque le daría un sabor amargo al sofrito.

Si le queréis añadir pimentón, por ejemplo, seguid las mismas indicaciones que con el ajo, con la diferencia de que el pimentón requiere menos tiempo de cocción, puesto que se quema enseguida. Así pues, una vez hecha la cebolla, echad la cucharada de pimentón y sacad la cazuela del fuego, con el mismo calor se os cocinará. A continuación echad el tomate o lo que proceda ( vino o algún otro líquido) y de nuevo vuelta al calor del fuego. Recordad que si le añadís alcohol a un sofrito éste siempre se echa después de la cebolla y debe evaporarse por completo antes de introducir ningún otro alimento sólido en la cazuela.

Sofritos hay ciento y uno... Es conveniente medir las proporciones de los ingredientes y respetar el orden en el que se añaden al conjunto, porque cualquier cambio afecta al resultado final del mismo.

Si el sofrito lo vais a hacer para un plato que lleve carne, por ejemplo un estofado, lo que debéis hacer es sofreír la carne primero y reservarla. En la misma cazuela echáis un poquito más de aceite, si no hubiera bastante, y empezáis a hacer el sofrito aprovechando todos los "jugos" que ha dejado la carne en el fondo de la cazuela.

En un guiso de pescado que requiera sofreír éste previamente haréis lo mismo que con el de carne. Hacéis el sofrito a fuego lento en el mismo aceite, y al finalizar éste introducís los filetes de pescado, el caldo hirviendo hasta justo cubrir y seguís la receta... Normalmente éstos guisos no requieren más de 10 minutos de cocción.

En el caso de que tengáis dudas sobre la cantidad de aceite que necesitáis, siempre es mejor empezar con poco e ir añadiendo a medida que cocináis.

Y finalmente, controlad el fuego; el fuego medio y el mínimo no están ahí para hacer bonito. Se pocha a fuego lento y se sube el fuego algo más cuando queremos que el sofrito tome algo de color. Siempre cuidando que no se queme.
En algunas de mis preparaciones observaréis que "tuesto" adrede algo más el fondo del sofrito para
conseguir el color y el sabor de fondo que quiero darle al guiso que quiero preparar.




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