jueves, 24 de mayo de 2012

Londres, mucho más que una ciudad



Odio sentirme una extraña en los sitios que visito, por eso intento conocer sus costumbres, su idioma, y su gastronomía. Pero sobre todo me gusta observar y charlar con la gente; ellos son los que transmiten mejor que nadie la esencia del país en el que viven.







No nos engañemos, el tiempo lluvioso es una imagen típica de Londres, aun así es una ciudad digna de ver.


Trafalgar Square con el Big Ben al fondo: lugar de encuentro de los londinenses.

En la misma plaza podemos visitar la National Gallery en cuya cafetería todos los viernes noche, hasta las 21 horas aproximadamente, hay concierto en vivo interpretado por los músicos de la Royal College of Music. Una buena manera de esperar la hora de la cena sobre todo para nosotros, los españoles, que solemos tomarla tarde.


Londres es una ciudad con multitud de rincones para visitar si se dispone de tiempo y el clima lo permite.
 Me gusta callejear, sin prisas, por cualquiera de sus barrios con la seguridad de que siempre encontraré algo que me sorprenda.

Desde Paddigton a Camden Tow


Suelo alojarme en Paddigton, por la simple razón de que el traslado desde el aeropuerto de Heathrow hasta este tranquilo barrio es rápido y cómodo. Además a 50 metros del hotel hay enlaces con las distintas lineas de metro y con el ferrocarril, así como una linea de autobuses que van hacia el centro de la ciudad.





Visitar el barrio donde vivía la famosa cantante Amy Winehouse, te transporta automáticamente a un punto de la ciudad mucho más popular, donde el comportamiento y el vocabulario de la gente es mucho más libre y bastante más alejada del estereotipo del inglés medio, y en cuyas calles es fácil encontrar a jóvenes con una estética muy parecida a la de la famosa cantante. En el mercado de Camden hay establecimientos de ropa nueva y usada y utensilios de todo tipo de segunda mano. También se puede comer en uno de los numerosos puestos de comida rápida o para llevar, o tomar una pinta de la mejor cerveza inglesa.

Desde Trafalgar Square a Piccadilly Circus



Pasear por Piccadilly es todo un placer para los amantes de las compras. En los alrededores se encuentran las mejores firmas de ropa, joyeria, pastelerias, cafeterias, teterias... 
En la pasteleria Ladurée (París) pude ver una selección de los mejores macarons. No pude comprar ninguno porque había un montón de público esperando, pero lo tengo pendiente para el próximo viaje.

Ir a Londres y no visitar el Soho y Covent Garden es perderse una gran parte del sabor de la cultura popular inglesa. Si queréis tomar el famoso fish and chips os recomiendo que lo hagáis en uno de sus numerosos pubs, llenos a rebosar a partir de las 18 horas.
El barrio está lleno de tiendas singulares, restaurantes caros, teatros...






Y en las proximidades del Támesis...

Brindisa, en Stoney Street (London Bridge) al lado de Borough Market. Hacen uno de los mejores breakfast de Londres, sin duda alguna.


Y ya que estamos cerca, vale la pena visitar el mercado de alimentos naturales y ecológicos. Se caracteriza también por la cantidad de productos gourmet que se pueden encontrar en los establecimientos y puestos ambulantes de los alrededores.
Si se prefiere adquirir los productos directamente de las granjas los comerciantes facilitan las direcciones de éstas.

Estas fotografías son una muestra pequeñísima de algunas de las paradas del interior de Borough Market










Una curiosidad: Jamie Oliver tenía en el mercado un pequeño stand con un  horno de leña en el que la gente, por un módico donativo para su fundación, se podía llevar una pizza artesana.
La fundación ayuda a chicos sin trabajo a formarse como chefs de cocina.




Nunca puedo resistir la tentación de sacar una imágen de alguno de los puestos de flores. Me las llevaría todas...

Los establecimientos gourmet de la  zona me entusiasman, no pude hacer una fotografía a uno de quesos, fabricados por ellos mismos, y panes artesanos tipicos ingleses por la cantidad de gente que hacia cola para comprar. También lo dejo en pendientes...
Pero si la hice en una tienda especializada en chocolates, en la cual compré unos granos de cacao natural tostado, ideal para rallar encima del café o en algunos postres.



Elegimos para comer el Applebee´s un restaurante donde servían  pescado y marisco, en el cual tienen una exposición del mismo de cara al público como si se tratara de una pescadería tradicional. Os enseño algunos de los platos que tomamos. 


Salmón a la plancha sobre lecho de espinacas frescas salteadas,  cubierto con un crujiente de apio-nabo rallado


Atún a la plancha con soja salteada encima de unos cogollos de mini coles chinas


Pez espada a la plancha encima de un cuscús especiado, la salsa es un pesto.


Crème brûlée con frutillas. Lleva una capa de azúcar quemada por encima

Después de comer...

No importa que no brille el sol, los londinenses disfrutan de su tiempo libre descansando sobre la hierba de los numerosos jardines y parques distribuidos por toda la ciudad.




La ardilla americana posiblemente sea una de las atracciones más apreciadas de Hyde Park. Pudimos ver un ejemplar haciendo malabarismos para conseguir un poco de comida de los transeuntes.

¡ Londres tiene playa! Cuando baja la marea se puede pasear por algunos tramos de la orilla del Támesis.






Las calles peatonales que bordean el Támesis están llenas de restaurantes y locales de ocio. 

En la city no se ven tantas bicicletas como en otras ciudades europeas, pero cuando el tiempo lo permite los londinenses aprovechan para alquilarlas y usarlas en sus desplazamientos por zonas con menos tráfico. También hay un carril bici que conecta el centro de Londres con los barrios de alrededor, las Barclays Cycle Hire.


Y si queremos dar una vuelta por los alrededores de Londres, una visita a Windsor nos acercará a la campiña inglesa sin necesidad de hacer muchos quilómetros.


Interior del Castillo de Windsor (imágen de la zona privada del mismo)



Guardia Real desplazándose por el recinto amurallado del Castillo de Windsor




Windsor es un pueblo increíble, con un centro comercial impresionante.
Algunas calles me recordaban a las que describía Charles Dickens en sus libros. No es que las fotografías me hayan salido torcidas, es que no había ninguna pared que estuviera recta jeje...




  


Típico pub inglés en Windsor

En muchos de éstos establecimientos sirven el plato de asado tradicional de los domingos. 




 Una de las maravillas que se pueden visitar en Windsor es el Long Walk. El parque conserva algunas áreas salvajes donde se pueden ver, entre otros, manadas de ciervos en total libertad.


Inicio del camino


La manada de ciervos era interminable. Están completamente salvajes sin valla de separación alguna entre el público y ellos, pero si ven que te acercas mucho huyen...





Adentrándonos en el bosque tuvimos la suerte de encontrarnos con un ejemplar solitario al que pudimos fotografiar de cerca.
Nos miró con aire de curiosidad antes de alejarse tranquilamente.

Un recorrido de algo más de 2 horas de una belleza increíble. Muy recomendable para los amantes de la naturaleza.






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