Warmbiersuppen
Como ya sabéis todas/os El Recetario Mañoso nos propuso como ingrediente para el mes de noviembre la cerveza.
Tengo el grandisimo honor de ser la nueva anfitriona del Recetario, y además estar acompañada en ésta aventura, en la que me ha hecho muchísima ilusión colaborar, por una estupenda mentora Wiwith del Blog Cuchiflitos.
Tengo el grandisimo honor de ser la nueva anfitriona del Recetario, y además estar acompañada en ésta aventura, en la que me ha hecho muchísima ilusión colaborar, por una estupenda mentora Wiwith del Blog Cuchiflitos.
Somos ya un montón de coleguillas cocineras/os los que estamos elaborando platos con ésta popular y rica bebida y la verdad es que por la calidad de las/os participantes que se han ido sumando a la iniciativa esto prometeee!
Desde aquí os quiero animar a que aportéis vuestras recetas. Recordad que tenéis de plazo para hacerlo hasta el 12 de noviembre.
Pensando en algún plato en el que la cerveza destacara por encima de los demás ingredientes recordé la típica sopa que se consume en multitud de países del Norte de Europa. Ya sabéis todas/os que los platos populares nacen muchas veces de la cocina de supervivencia y que por lo tanto iba a parar a la olla el producto que se tuviera a mano en ese mismo momento.
Buscando información he podido comprobar que a las sopas de cerveza se les añade opcionalmente distintas especias, pasas, nata agria, leche, huevos, queso fresco...
Pero hay otros que siempre se mantienen constantes, como es el azúcar, canela, limón, pan (moreno o ácido) y la mantequilla.
La elaboración también varia bastante de una receta a otra. Hay quien desmiga el pan (en las recetas antiguas era la base espesante) y lo pone a remojar en cerveza y agua. A continuación lo bate al calor hasta conseguir una sopa espesa que condimenta con distintas especias. Otros autores mezclan el pan y la cerveza con productos lácteos o utilizan dos tipos de cerveza distintos. Tampoco se ponen de acuerdo en si es conveniente llegar a hervir la cerveza o simplemente añadirla al final, calentarla y servir tal cual. ¡Incluso hay algunos que dicen que se puede tomar fría!
En cualquier caso si puedo confirmar que es un plato sencillo de hacer, de sabor muy peculiar, apto para personas que les guste probar platos del mundo.
Como veis yo he preferido hacer una versión caliente en la que se hirviera la cerveza para permitir la evaporación del alcohol y suavizar así su sabor. Personalmente prefiero la versión caliente servida en cantidades reducidas, dos cucharones por persona como mucho porque llena bastante. Habitualmente va acompañada de unas rebanadas de pan de centeno tostado, untado con una buena capa de mantequilla fresca.
Ingredientes para 6/8 personas
750 cl. de cerveza negra (también podéis utilizar una más suave)
1 l. de leche entera
4 yemas de huevo
45 grms. de harina de maíz
Ralladura de 1 limón mediano
El zumo de 1 limón mediano
45 grms. de mantequilla
Una punta de cucharita de canela
Una punta de cucharita de jengibre en polvo
20 grms. de azúcar
Sal
Pan moreno
Para confitar el jengibre
80 grms. de jengibre fresco
200 grms. de azúcar
1/2 l. de agua mineral
4 yemas de huevo
45 grms. de harina de maíz
Ralladura de 1 limón mediano
El zumo de 1 limón mediano
45 grms. de mantequilla
Una punta de cucharita de canela
Una punta de cucharita de jengibre en polvo
20 grms. de azúcar
Sal
Pan moreno
Para confitar el jengibre
80 grms. de jengibre fresco
200 grms. de azúcar
1/2 l. de agua mineral
Primero hay que confitar el jengibre. Para ello lo pelaremos y cortaremos en tacos de 1cm. Disolver el agua y el azúcar a fuego medio y echad el jengibre. Bajad el fuego al mínimo. Hervir a fuego muy lento hasta que el agua se reduzca completamente (unos 30 minutos) Hay que colarlo y separarlo inmediatamente para que no se pegue entre si, y dejarlo enfriar.
Rallar la piel del limón y hacer un zumo. Reservadlo.
Separad las yemas de las claras en un vaso. Verted un poco de la leche sobre las yemas y disolvedlas. Reservadlas.
Calentad la leche restante a punto de ebullición y disolved en ella los 20 grms. de azúcar .
A continuación haremos un roux con la harina de maíz y la mantequilla.
Deshaced la mantequilla en una olla a fuego muy lento. Echad la harina de maíz mezclando lentamente con un batidor de varillas. Dejad que se cueza un poco y sin dejar de remover añadir la leche caliente poco a poco y a medida que la mezcla la vaya absorbiendo.
Sin subir el fuego haced lo mismo con las yemas reservadas y seguid removiendo hasta que la mezcla espese. A continuación añadir la ralladura de limón y la cerveza. Remover con el batidor, condimentar con sal y el zumo de limón y dejar que hierva lentamente, hasta que reduzca y tome una textura de crema espesa (unos 20 minutos)
Hay que vigilar que no se pegue al fondo.
Unos 5 minutos antes de terminar la cocción terminad de condimentar la sopa rectificando de sal y añadiendo la canela y el jengibre en polvo.
Se sirve bien caliente acompañada del jengibre confitado y en éste caso, en lugar de las rebanadas de pan tostado, unos picatostes de pan moreno fritos en mantequilla
¡Qué aproveche!




