Lo comí en uno de mis viajes a tierras andaluzas, en un bar de Almería capital que estaba cerca del puerto, y me gustó tanto que cuando compro un trozo de lomo siempre reservo una punta para prepararlo y degustarlo sobre tostadas y rodajitas de tomate en mis cenitas de los viernes.
Ingredientes
1 trozo de lomo grueso
Aceite de oliva virgen extra
Tomillo fresco
Pimienta negra de molinillo
Sal
Calentáis aceite en una sartén a fuego medio y freíd el lomo entero, condimentado con sal, hasta que esté bien dorado por todas las caras.
Para que la carne os quede dorada por fuera y rosada por dentro, pero no cruda, debéis vigilar que el lateral de la pieza cambie a un color blanquecino; cuando éste llegue a la mitad le dais la vuelta para que el calor llegue uniformemente a todo el interior.
Cuando esté bien dorado por todos los laterales, apagad el fuego y dejad templar la carne dentro de la sartén.
Cortad la pieza empezando por un extremo a filetes finos. Disponedla plana y a capas en una fuente y condimentad con pimienta negra, tomillo fresco, y aceite de oliva virgen.
Dejadla reposar por espacio de 2 o 3 horas y servidla en tostadas con un hilo del aceite del adobo por encima.
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