miércoles, 30 de enero de 2013

Salsa de vino de Somontano con bayas de enebro







Para el mes de febrero El recetario Mañoso de la mano de Jose, del blog Aisha Kandisha como anfitrión y de nuestro querido mañoso Jose, del blog Mirecetario.es como mentor, nos enseñan uno de los mejores vinos de Aragón a través de un post muy completo e instructivo, no os lo perdáis.

Y éste fue el que elegí...

PYRENE RESERVA 2006. Elaborado con uvas de las variedades Merlot, Caberner Sauvignon, y Tempranillo. Envejecido durante 18 meses en barricas de roble francés. Debe servirse a una temperatura de entre 16 y 18º , con carnes rojas, caza mayor o menor, asados potentes, guisos de cordero, y quesos semi curados.

Cuando adquirí esta botella de vino de Somontano no sabía si era un vino con las características adecuadas para preparar una salsa que acompañara a la carne cocinada en parrilla.
A pesar de todas mis dudas ya no podía echarme atrás, así que me decidí por el lomo de buey y una salsa con una base muy simple, donde el mayor protagonista es el vino, el cual aromaticé con bayas de enebro.

Ingredientes para 4 personas.

4 lomos de buey de 250 grms. cada uno
500 ml. de vino de Somontano 
200 grms. de chalotas o cebolla dulce
60 grms. de mantequilla
150 ml. de caldo de carne desengrasado y colado
6 bayas de enebro
Azúcar
Sal

Si respetáis las proporciones no os hará falta añadir espesantes.





Pochad las chalotas cortadas muy pequeñas en 40 grms. de mantequilla, a fuego muy lento. Cuando empiecen a tomar un color dorado añadid el vino y las bayas de enebro, a las que les habréis hecho un pequeño corte lateral. Hervir a fuego bajo hasta que el líquido se reduzca en 1/3. Removed de vez en cuando para comprobar la reducción. Retirad las bayas y triturad el contenido. A continuación pasadlo por un colador chino sobre un cazo.

Si lo probáis y tiene un sabor algo aspero no os preocupéis, éste desaparecerá al evaporarse todo el alcohol.

Condimentad con sal, y dos cucharaditas de las de café rasas de azúcar. Introducid de nuevo las bayas de enebro y el caldo y dejad reducir a fuego muy lento, (debe coger consistencia de salsa semi espesa). Fuera del fuego añadid el resto de la mantequilla, poco a poco, sin dejar de remover hasta que se integre totalmente.




Se recaliente a fuego muy bajo sin que llegue a hervir.  A pesar de su sencillez es una salsa deliciosa.

 El plato lleva como guarnición patatas y coliflor al vapor y unos champiñones salteados.




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viernes, 25 de enero de 2013

Salsa romesco






Clicar encima de la imagen superior para ir a la receta

martes, 22 de enero de 2013

Sardinas de barril con uvas (arengades)





Las sardinas en salazón, también denominadas sardinas rancias, de barril, o guardiaciviles por aquello de que se presentaban unas junto a otras en cubos o toneles de madera con poca profundidad; son sardinas frescas que se han curado en sal.

Es rara la CA que no tenga alguna receta donde intervenga la sardina en salazón puesto que antiguamente era un alimento muy popular en España. Debido a la gran variedad de productos de temporada de que hoy en día disponemos, y con la facilidad con que los podemos almacenar, hemos ido adquiriendo nuevos hábitos alimenticios; eso ha hecho que en la gran mayoría de hogares hayamos relegado éste pescado al ostracismo más absoluto. Con ésta receta me gustaría, de algún modo, recuperar el tiempo perdido.

La preparación no es complicada, solo tenéis que hacer la compra con antelación porque las sardinas, al igual que ocurre con el bacalao, necesitan desalarse.




Ingredientes 

Sardinas en salazón (1 sardina por persona)
Uvas blancas o negras dulces (3 o 4 granos por persona)
Piñones (1 cucharada rasa para 2/3 personas)
Hojas de lechuga variadas (brotes, rúcula, escarola)
Tomates de huerta
Pimienta negra de molinillo
Vinagre de arroz o de manzana
Hierbas aromáticas para ensalada
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Moldes para emplatar



Lo primero que hay que hacer es adquirir la sardinas. Estas deben tener un aspecto brillante, no estar aplastadas, y no presentar un aspecto amarillo, o estarán secas y rancias y no nos servirían para hacer esta receta.. Si las compráis envasadas al vacío procurad gastar todo el contenido el mismo día que abráis el paquete. 

A continuación vamos a limpiarlas, y prepararlas para marinar.

Rascadlas con un cuchillo de punta redonda para quitarles todas las escamas. Lavadlas en agua corriente. Abrid la tripa y vaciadlas. Lavadlas de nuevo. Abrid la sardina bien con los dedos, y con cuidado, para que no se os rompa la carne, quitad todas las espinas.  Separad cada uno de los filetes. Con una tijera cortad la cola y pulid bien los bordes de la tripa.

Seguidamente poned las sardinas a desalar en agua mineral durante 2 a 3 horas, para los que las prefieran saladitas, y de 8 o 10 horas para los que las prefieran con poca sal. En los dos casos hay que cambiar el agua de remojo dos veces.  
Os preguntaréis ¿Cúanta agua?, pues dependerá de la cantidad de sardinas que queráis preparar. Yo suelo ponerlas cubiertas con 1/2 palmo de agua para media docena de sardinas. 
Transcurrido el tiempo de desalado que os indico podéis probadlas y si os parece que no están a vuestro gusto dejadlas más o menos tiempo en el agua. No obstante cuanto más prolonguéis el desalado más blandas y sosas estarán, y no son tan buenas para mi gusto.

Cuando haya transcurrido el tiempo de desalado,  escurridlas y secadlas bien con papel de cocina. A continuación marinadlas en aceite de oliva virgen, y pimienta negra de molinillo, durante 2 o tres horas como mínimo. También las podéis hacer de un día para otro.

Tostad los piñones. Es una operación muy rápida. Poned los piñones en una sartén en frio sin nada de aceite. Movedlos con una espátula, o con un ligero vaivén, y sacadlos del fuego antes de que veáis que toman color; se tostarán ligeramente con el calor residual. Si no soís expertos/as no echéis todos a la vez porque si se os queman ya no tendrán solución ninguna... jeje.

Cortad los tomates por la mitad y luego en medias lunas. Yo los he cortado demasiado finos y ahora casi no se ven... ¡Están debajo de la sardina!... Así que cortadlos más anchos porque quedan mejor. Vaciadlos de semillas y parte de la pulpa. (Guardadlas en un vaso tapadas con papel film os servirán para aliñar otras ensaladas)  Os tienen que quedar como medias lunas vacias. Ponedlos alrededor de un molde para emplatar formando circunferencia.

Escurrid los filetes de sardina del aceite y reservad éste.
Ponedlas en el molde, encima del tomate, procurando que un extremo de una se toque con el extremo de la otra. (Si tenéis dificultades para que se aguante cortad un palillo de madera y clavadlo en la carne).

Pelad y quitad las semillas a los granos de uva ( 3 o 4 por persona serán suficientes)

Disponed la lechuga lavada, cortada, y bien centrifugada en un bol amplio.

Preparad el aliño con una parte de vinagre de arroz, dos de aceite (emplead el de la marinada y si hace falta añadid más) y una puntita de sal. Esta cantidad crecerá proporcionalmente dependiéndo del número de sardinas que queráis preparar.
Disolved la sal (no mucha que la sardina aun contiene) en el vinagre de arroz, añadid el aceite, y los piñones. Emulsionad bien y aliñad la lechuga con la mitad de la vinagreta. Mezclad para que se integren bien los sabores.

¿No tenéis vinagre de arroz?

Entonces usad uno suave, preferiblemente de manzana, al que añadiréis, además de la sal, una punta de cucharadita de azúcar. 

Colocad la lechuga en el centro del molde, adornad con uvas y aliñad con un poco más de vinagreta. Y alguna hierba aromática que os guste.

Servid inmediatamente.






domingo, 20 de enero de 2013

Sandwich mixto






John Montague (1718-1792), llamado el Cuarto Conde de Sandwich era un empedernido jugador que pasaba las horas jugando a los naipes y apuestas. Al no tener tiempo para comer, el conde ordenaba a los cocineros del club que cocinaran el filete con sal y lo metieran entre dos piezas de pan tostado para poder comerlo mientras apostaba. 
El conde recibió la enseña de Cuarto Conde de Sandwich y la gente pedía el plato de esta manera: “ponme lo mismo que (el conde de) Sandwich”, así se popularizó la palabra sandwich.

Hay más tipos de sadwiches que días del mes. El de hoy es sencillo y asequible puesto que los productos que lleva suelen estar en nuestras casas habitualmente

 Ingredientes



Pan de molde de panadería
Queso gruyere o queso crema
Jamón serrano cortado a lonchas finas
Huevos
Brotes verdes
Tomates semi maduros (opcional)
Mantequilla
Sal


Encended el grill del horno.

Lavad y secad la lechuga. Cortadla a trozos pequeños. Lavad el tomate, secadlo bien y cortadlo a rodajas. 

Pasad ligeramente por la plancha el jamón serrano (solo debe calentarse un poco).

Haced tantos huevos fritos como sandwiches queráis preparar, y guardadlos tapados para que no se enfríen del todo.


Poned las rodajas de pan en el grill del horno untadas con un poquitin de mantequilla, para que se calienten y se tuesten ligeramente solo por un lado.

 Montad el sandwich con el jamón, (con la parte tostada fuera). Colocad un loncha de queso encima y poned de nuevo el sandwich al grill unos segundos para que se derrita.

 No perdáis de vista el horno porque se hacen rápidamente. También podéis hacer esto en el microondas teniendo cuidado con los tiempos de calor para que el pan no se endurezca demasiado. Personalmente prefiero hacer estos sandwiches en el horno, quedan mejor.

Ya solo queda adornar la parte superior del sandwich con unos brotes verdes y colocar el huevo frito encima. Condimentadlo como más os guste.



Sandwich doble con tomate y queso crema.






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sábado, 19 de enero de 2013

Galets con salsa de carne




 Si os queda en la nevera restos de haber cocinado varios platos haced pasta...
 Posiblemente sea el producto que encaje mejor con cualquier otro que le queramos añadir.


Ingredientes para 4 personas

1 paquete de galets de 250 grms.
300 grms. de carne picada de ternera
150 grms. de jamón del país (o beicon)
1 cebolla grande (morada, o de figueras)
3 cebollitas de verdeo
1 tallo de apio (blanco)
3 dientes de ajo
1 bote de tomate troceado (400 grms.)
3 cucharadas soperas de tomate frito
300 setas variadas
Trufa en conserva
Queso rallado en polvo
Hierbas provenzales
Pimienta negra
Sal
Aceite de oliva

Posiblemente os parezca desproporcionada la cantidad de ingredientes para la salsa comparado con la cantidad de pasta. Tened en cuenta que la pasta gruesa obsorbe mucha salsa y además al utilizar el "tomate troceado" la salsa no es tan líquida como si fuera "tomate triturado" que contiene mucha más agua. Como podéis ver en la fotografía la salsa envuelve a los galets sin ahogarlos en ella.


Coced la pasta, en agua hirviendo con sal, el tiempo que os indique el fabricante. Pasad por agua fría si la pasta no es de trigo duro. Escurrid y reservadla.

Cortad el apio, la cebolla, y la cebolla de verdeo en aros finos y picad el ajo. Picad el jamón.

Haced un sofrito a fuego medio con la cebolla. Cuando esté ligeramente pochada, añadid la cebolla de verdeo con parte de su tallo verde más tierno, el ajo, y el apio.

Sofreid, a fuego lento, hasta que las hortalizas estén tiernas y hayan cogido un poco de color. Echad el tomate troceado y sofreid hasta que pierda humedad (textura mermelada). Condimentad con sal y pimienta negra.

Introducid la carne picada y el jamón, mezclad y sofreíd justo hasta que cambie de color. 

Añadid las setas y rehogadlas unos instantes.

Echad tres cucharadas de tomate frito, hierbas provenzales, y sal si hiciera falta (cuidado el jamón ya tiene). Removed. Dejad reducir un poco si las setas han soltado líquido.

Cuando tengáis la salsa espesita, apagad el fuego e introducid la pasta en la cazuela. Mezclad con cuidado. Calentadla, si veis que lo necesita, sin llegar a hervir y servid inmediatamente con unas láminas de trufa por encima. Acompañadla de un bol con queso rallado.



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miércoles, 16 de enero de 2013

Lentejas estofadas con setas (Lentilles Verte du Puy)




Las lentejas verdes de Puy, es un producto cultivado sin fertilizantes, rico en fibras, hierro, y magnesio... Y no es que ahora me haya dado por la publicidad, es que cuando encontré estas estupendas lentejas en una gran superficie cerca de casa me llevé una alegría. Las había comido en uno de mis viajes a los Alpes franceses y jamás las había vuelto a encontrar.
Es una legumbre sabrosa y fina, algo más suave de sabor que nuestra lenteja pardina. 
En su preparación no necesita remojo, se cuece en aproximadamente 30 minutos. Bien escurrida y salteada con cebolla o puerro es apta para servir como guarnición, tanto para carnes en salsa, como para pescados con alguna crema de leche, o nata.

Ingredientes para 6 personas

500 grms. de lentejas verdes del Puy
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
400 grms. de tomate troceado de lata
2 cebolletas tiernas
150 ml de vino blanco de mesa
Una punta de cucharita de azúcar
500 grms. de champiñones,  setas shiitake, y otros hongos al gusto
(he utilizado algunos congelados)
Aceite de oliva
Pimienta negra de molinillo
Sal


Lavad las lentejas, introducidlas en una olla con agua mineral fría, que sobrepase en 3 dedos a las lentejas, y hervid a fuego bajo por espacio de 30 minutos. Condimentad con sal al final de la cocción. Escurrid y reservad el caldo.

Haced un sofrito con la cebolla troceada bien pequeña. Añadid el ajo picado. Cuando haya cogido color echad el tomate troceado. Condimentad con sal, la punta de cuchara de azúcar, y la pimienta negra. Dejad que se dore todo el conjunto y añadid el vino. Una vez haya evaporado todo el alcohol ( Para novatos: cuando veáis que no queda rastro de líquido) Añadid las setas limpias y troceadas. Removed y sofreid 5 minutos.

 A continuación echad las lentejas, mezclandolas con cuidado con el sofrito. Añadid el caldo de la propia cocción justo para cubrir porque no queremos anegarlas en líquido.
Rectificad de sal si fuera necesario, y hervid a fuego bajo dos o tres minutos.

Cortad las cebolletas en rodajas y sofreír. Usadlas para condimentar las lentejas en el propio plato.


Están más ricas si las dejáis reposar unas horas antes de servir.


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sábado, 12 de enero de 2013

Garbanzos fritos con butifarra blanca y pimientos de Padrón


   


En casa nos hicimos el propósito de planificar todas las comidas de las fiestas para que no sobrara más de lo necesario, y aun así la nevera y el congelador está lleno de restos a los que hay que dar salida. 
El caso es que aun tenía butifarra blanca, y medio paquete de garbanzos de cuando preparamos la escudella en Navidad, cuando vi en una de las revistas de cocina que compro habitualmente, una receta con garbanzos,   y pensé,... ¡ Esta me viene que ni pintada!.
La receta original no llevaba butifarra, sino hígado de cabrito. Tampoco especias de ningún tipo y a mi versión he creído conveniente añadirle más sabor. ¡Qué le vamos a hacer!... Me gusta improvisar y adaptar las preparaciones a mi propio gusto.
Así a bote pronto se me está ocurriendo que también se podría sustituir la butifarra por chorizo, morcilla de arroz, jamón o cualquier otro embutido que os apetezca.


Primera norma para cocinar garbanzos: que la legumbre sea del año y de una variedad fina y de piel suave. 

Si queréis saber todo sobre las legumbres visitad el blog de Ruqui "Cocina sana y fácil" la semana pasada hizo un post completísimo sobre sus propiedades y características que sin duda alguna os sorprenderá. Nunca está de más conocer los productos que nos disponemos a cocinar.

Aun recuerdo la vez que tardé 3 horas de reloj para cocer unos garbanzos (previo remojo). Cuando era una total inexperta en la cocina solo me fijaba en que las legumbres fueran de buen tamaño. A saber la de años que tendrían los pobres, por la dureza que presentaban yo diría qué más que Matusalen... Cuando terminaron de cocerse, y no creáis que quedaron demasiado blandos, ya no tenía ni ganas de comérmelos.
Para que no os pase lo mismo, lo mejor es adquirirlos en algún
 establecimiento de confianza. 

Antes de cocinarlos los laváis debajo del grifo del agua. Los introducís en un recipiente, donde quepan holgadamente, cubiertos de agua mineral fría durante un mínimo de 12 horas. Ponéis una olla con agua mineral a calentar, con una hoja de laurel y media cabeza de ajos. Cuando veáis que el agua coge temperatura echad los garbanzos escurridos del agua de remojo. El garbanzo es la única legumbre que se pone a cocer en agua caliente, todas las demás van en agua fría. Si durante el proceso de cocción hubiera que añadir más líquido, éste siempre tiene que estar bien caliente.

Se sazonan con sal al final de la cocción.

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Ingredientes para hacer los garbanzos fritos (4 personas)

600 grms de garbanzos cocidos en casa o de conserva
1 butifarra blanca cocida
1 paquete de pimientos de Padrón
60 grms. de manteca de cerdo
Nuez moscada
Aceite de girasol (para freír los pimientos)
Sal 




Aplastad los garbanzos toscamente con un tenedor. Sazonad con sal y condimentad con nuez moscada rallada.

Poned la manteca de cerdo a calentar en una sartén refractaria, y echad en ella la masa de garbanzos. 
Sofreíd a fuego medio, mientras la vais aplastando, de manera que os quede una superficie uniforme acomodada a la forma de la sartén. Dadle la vuelta para que se dore por ambos lados.


Usad una sartén pequeña, (la de hacer huevos fritos por ejemplo), si queréis hacer el "refrito de garbanzos" en porciones individuales.

A medida que las vayáis haciéndo las guardáis en el horno templado, (50º) encima de papel sulfurizado, hasta el momento de servir.


 Por último solo queda freír los pimientos, que condimentaréis con un poco de sal Maldon, y pasar por la plancha la butifarra, o el embutido que más os guste.

Servir bien caliente.



Otro plato muy rico es la tortilla de col y judías blancas, os dejo el enlace por si os animáis a hacerla.





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jueves, 10 de enero de 2013

Risotto con mejillones, salmón y espárragos trigueros




Si tuviera que calificar a este plato lo haría con un solo adjetivo. "Irresistible"
 No dejéis de probarlo, amantes de la cocina italiana. Se trata de un arroz muy completo que podéis acompañar de una ensalada verde si lo deseáis.

Ingredientes para 4 personas: (advierto que llena mucho)

250 grms. de arroz carnaroli
1 kg. de mejillones frescos
100 grms. de salmón ahumado en un taco
2 cebollas medianas
80 grms. de mantequilla
1 manojo pequeño de espárragos trigueros
100 ml. de crema de leche 35%
Queso rallado "grana padano"

750 ml de agua:
Todo el líquido de abrir los mejillones al vapor (dos vasos de 200 ml.) al que debéis añadir algo más de agua, hasta completar los 750  ml. que necesitamos para cocer el arroz 

Aceite de oliva
Sal




1º -  limpiad de barbas los mejillones, lavadlos con agua corriente, y ponedlos a hervir en una olla tapada, con 400 ml de agua, a fuego fuerte. Cuando el agua de el primer hervor apagad el fuego, y dejadlos dentro de la olla tapada unos dos o tres minutos. A continuación escurrid el líquido, y medidlo. Si no llega a los 750 ml. que necesitamos añadid un poco de agua hasta completar.

Para novatos: posiblemente no os falte líquido puesto que los mejillones contienen agua en el interior y al abrirse la sueltan.

2º -  lavad y cortad los espárragos trigueros bien pequeños, desechando la parte más dura, y reservando algunas puntas para adornar. Salteadlos con unas gotas de aceite de oliva. Sazonad con un poco de sal. Reservadlos.

3º - Cortad las cebollas en juliana fina. Disponed una cazuela que no se pegue el fondo (yo he empleado la cocotte), y caramelizad las cebollas, a fuego lento, con 40 grms. de mantequilla. Cuanto más color cojan más bonito será el tono final del risotto. Condimentad con sal.
Id calentando el líquido reservado, a fuego muy bajo,(más que nada para que no se nos evapore mientras preparamos el plato). Probadlo y condimentadlo con sal si fuera necesario. 

4º - Añadid el arroz a la cebolla con la cazuela a fuego medio bajo. Removed con una cuchara de madera. Echad dos o tres cucharones del líquido hirviendo de los mejillones.
 Siguiendo con el fuego medio bajo, y removiendo lentamente, id añadiendo más líquido a medida que éste se vaya evaporando. El arroz tiene que ir cogiendo una textura cremosa.
Al terminar de echar todo el líquido el arroz debe estar roto, pero un poquito entero por dentro. No os preocupéis con el mismo calor se terminará de hacer. 

5º Fuera del fuego, echad en la cazuela los espárragos. Removed. A continuación, la mantequilla, la nata, y cuatro cucharadas colmadas de queso rallado. Removed de nuevo con la cazuela encima del fuego al mínimo para que se caliente un poco (en ningún caso debe hervir). Y finalmente, fuera del fuego, introducid los tacos de salmón ahumado y los mejillones.

Removed y servid inmediatamente.

Poned encima de la mesa el queso rallado por si hay algún comensal que quiera condimentar el risotto un poco más.

El salmón que he empleado para hacer este plato es casero. Aquí os dejo mi receta del marinado por si os animáis a hacerla.





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sábado, 5 de enero de 2013

Costillas de cerdo con miel y naranja






Esta receta me enamoró el día que la vi publicada, y cuando la probé se quedo en casa para siempre. Este plato vistoso, sabroso y barato, es una creación de un amigo bloguero "ollasferroviarias", a la que yo he añadido algún que otro ingrediente. Un blog que a pesar de su corta vida nos ha dejado un gran recuerdo en forma de exquisitas recetas.

Ingredientes

Costilla de cerdo 
Zumo de naranja
Manteca de cerdo
Cebollitas mini
Romero fresco
Miel
Sal

La costilla gruesa y con grasa, va mejor para hacer este plato que la delgada y magra (que es la que yo he usado). Os quedará la carne mucho más jugosa.

Colocad en una bandeja de horno la costilla sin que monte una encima de otra. Condimentadla con sal, un chorrito de miel (no mucha, apenas un hilo) y manteca de cerdo.

Precalentad el horno a 200º y cuando esté bien caliente bajad a 180º  y ya podéis poner la bandeja a medio horno, con el encendido arriba y abajo.

Cuando la carne empiece a cambiar de color regad por encima con un poco de zumo de naranja.
 Nunca se debe anegar la carne con el líquido, sino que éste se introduce poco a poco para ayudar a que se vaya haciendo la salsa. A medida que la carne vaya cogiendo color debéis darle vuelta y regar con el propio jugo. 

Cuando la carne empiece a dorarse introducir en la bandeja dos o tres ramas de tomillo fresco. Cuando las hierbas aromáticas entren en contacto con el jugo del asado éste se perfumará, y dará a la costilla un sabor a campo muy agradable.

Las cebollitas es mejor hacerlas aparte porque son bastante delicadas, y a la que te descuidas se deshacen...

Peladlas, y ponedlas a cocer en un cazo, con una buena cucharada de manteca de cerdo y un poco de sal, en el fuego más pequeño y con la menor temperatura posible para que se vayan haciendo lentamente.
Cuando estén semi blandas añadir zumo de naranja (dos o tres cucharadas). Dejad reducir el líquido y seguid cocinandolas hasta conseguir un bonito color dorado.

Servir la costilla bien caliente, acompañada de las cebollitas, unas patatas al vapor y la salsa por encima.

Otra manera de hacer la costilla al horno.



                        
                         






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viernes, 4 de enero de 2013

Pavo a la naranja






Pavo a la naranja con ciruelas, cebollitas, y tempura de coles de bruselas



Aun nos queda celebrar el día de Reyes así que sigo con las recetas navideñas, para fechas señaladas, del Recetario Mañoso, y Mª José del blog Hecho en casa la anfitriona durante todas las pasadas fiestas y hasta el día 10 de enero. 
Con este menú me he querido sumar a la propuesta de algunas blogueras de presentar platos en los que no sea necesario gastar todo nuestro presupuesto en comer bien.

Ingredientes para 4 personas 

800 grms. de pechuga de pavo
2 naranjas medianas
8 ciruelas pasas
1 cebolla grande
16 cebollitas mini o chalotas
1 diente de ajo grande
1 copa pequeña de brandy (100 ml.)
1 hoja de laurel
Aceite de oliva
Manteca de cerdo
Harina
Sal 
Pimienta de molinillo
Caldo de carne o ave

Opcional

Coles de bruselas
Preparado para tempura
Sal
Aceite de girasol

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Limpiad la carne retirando las impurezas que pudiera tener y cortadla a tacos pequeños.
Condimentar con sal y pimienta de molinillo.

Lavar y secar las naranjas. Cortad la mitad de la piel de una de ellas bien fina, sin materia blanca para que no amargue, y reservad.
Exprimir las dos y reservad el zumo.

Rallar la cebolla y picad el diente de ajo. Pelad las cebollitas.
Poned las cebollitas en un cazo, en el fuego más pequeño que tengáis y al mínimo, con un buen trozo de manteca de cerdo y sal. Dejad que se doren lentamente. Removed de vez en cuando con un ligero zig zag del cazo. Reservadlas.

En una cazuela con aceite de oliva dorar el pavo por tandas. Reservadlo.
Añadir la cebolla rallada y el ajo. Una vez esté dorada echad una punta de cuchara de harina, (bajad el fuego al mínimo), rehogadla dos minutos. Añadid la carne y la copa de brandy. Removed y dejad reducir. A continuación añadidle el zumo de naranja colado, la piel de naranja y el laurel. Hervir unos minutos a fuego bajo, y cubrid con dos vasos de caldo. Guisad el pavo hasta que esté tierno. 

Unos 10 minutos antes de finalizar la cocción introducid en la cazuela las ciruelas pasas. Y justo antes de servir añadid las cebollitas calientes con mucho cuidado para que no se deshagan.


Coles de bruselas rebozadas como guarnición

Lavad y cortad el extremo más duro de las coles de bruselas. Partidlas por la mitad. Hervir en agua con sal hasta que estén tiernas, pero no deshechas. Escurridlas y reservadlas.

Preparad una tempura como os indique el fabricante. La consistencia de la masa será la adecuada cuando al pasar las coles por ella ésta se quede pegada a la verdura.


Calentad aceite en una sartén a fuego medio. Cuando el aceite esté bien caliente freid las coles. Escurrid en un papel de cocina y guardadlas al calor hasta el momento de servir.




De primero podéis servir una ensalada de varias lechugas y escarola. 

Añadid tiras de beicon o jamón bien crujientes. Tacos de manzana, y una picada de avellanas. Va aliñada con una vinagreta, que se hace con dos partes de aceite de oliva virgen, por una de vinagre de vino blanco, sal, una puntita de azúcar, y un toque de pimienta blanca. 
Emulsionad bien y condimentad.